La conexión movimiento-bienestar
Incorpore el movimiento a su día para mejorar el bienestar mental y físico
Nuestro blog de este mes trata sobre el movimiento y el bienestar. Quizá se pregunte por qué hablo de movimiento en lugar de ejercicio. "Movimiento" es un término que engloba tanto la forma física como la actividad física general que realizamos a diario, como dar un paseo a la hora de comer o hacer unos estiramientos suaves al levantarnos. "Ejercicio" son actividades planificadas y estructuradas, normalmente destinadas a alcanzar un objetivo de forma física.
A menudo, en nuestra sociedad, queremos apuntarnos a la última moda de ejercicio. Nos sentimos presionados y podemos sentir vergüenza y/o culpabilidad en relación con nuestro cuerpo. La realidad es que a veces nos falta motivación, estamos demasiado cansados, no podemos permitirnos un gimnasio o tenemos otras prioridades que nos dificultan hacer ejercicio con la regularidad que creemos que deberíamos.
No pasa nada. Encuentra formas de moverte cuando puedas. Haz pequeños ajustes y cambios, y ten paciencia cuando no puedas cumplir un objetivo. Yo suelo utilizar "Muévete con Mel" en la aplicación Calm, que me permite cinco minutos por la mañana para ponerme en movimiento y aumentar mis niveles de energía.
He aquí una experiencia compartida por Chris Kirby, uno de nuestros trabajadores sociales licenciados:
Después de recibir mi educación universitaria, tuve dificultades para hacer la transición a la edad adulta. Sentía que mi experiencia universitaria no me había preparado para este nuevo capítulo. Como resultado, empecé a asistir a sesiones de terapia para ayudar a controlar mis síntomas de ansiedad, depresión y pánico. Durante mis primeras sesiones, pronto me encontré estancada. Para facilitar el progreso, mi terapeuta me recomendó que probara un movimiento somático, lo que me llevó a las artes marciales.
Durante los meses siguientes, aprendí habilidades inestimables: atención plena, reducción del estrés, desarrollo físico, regulación de las emociones y resiliencia. La práctica de las artes marciales requiere movimientos repetitivos para reforzar la memoria muscular. Al hacerlo, te pones más en contacto contigo mismo. También refuerza la conexión cuerpo-mente, lo que a su vez te obliga a estar físicamente presente.
Practicar artes marciales me ayudó a aprender a regular mis emociones porque me exponía a situaciones estresantes. Por ejemplo, durante las sesiones de sparring, notaba que me sentía temerosa, precipitada y despreciativa. Aprendí que, para progresar, tenía que mantener la calma, centrarme en mi técnica, regular mi respiración y no dejarme llevar por el pánico en una mala situación. Al aprender a desenvolverme en una situación físicamente difícil, desarrollé herramientas para desenvolverme en una situación emocionalmente difícil.
El movimiento puede ser una salida saludable para aliviar el estrés y aumentar el rendimiento físico, todo ello mientras se fijan objetivos y se alcanzan. No es infrecuente fracasar durante la práctica, lo que te enseña a perseverar para lograr tu objetivo - o cambiar el objetivo para que sea algo más alineado con lo que quieres lograr. Me di cuenta de que si perseveraba en estos fracasos, sentía un aumento de la autoestima, sabiendo que había elegido continuar en lugar de evitar un reto específico.
Éste es sólo un ejemplo de cómo el movimiento puede influir drásticamente en el bienestar. Elige el movimiento que más te guste: yoga, tai chi, ciclismo, natación, levantamiento de pesas, Zumba, entrenamiento a intervalos de alta intensidad, Pilates, senderismo, paseos y mucho más. Todos ofrecen beneficios saludables. Recuerda: El descanso y la recuperación son componentes esenciales de cualquier régimen de fitness para evitar el sobreentrenamiento y las lesiones. Empieza siempre con un calentamiento y un enfriamiento.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), entre los beneficios del movimiento están la mejora del estado de ánimo por la liberación de endorfinas y diversas sustancias químicas cerebrales, la mejora de la salud del sistema cardiovascular, el fortalecimiento de huesos y músculos, la reducción del riesgo de padecer multitud de enfermedades, la mejora del pensamiento y la cognición, un mejor sueño y el control de enfermedades crónicas y discapacidades.
En el libro de la Dra. Nicole LePera "Cómo hacer el trabajo", explica cómo, cuando la mente y el cuerpo están unidos en un lugar seguro, podemos "ampliar la ventana" de tolerancia al estrés.
Los ejercicios que suponen un reto para la mente y el cuerpo reducen el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y demencia, e incluso ralentizan el proceso de envejecimiento. El ejercicio cardiovascular aumenta el oxígeno y la circulación sanguínea en todo el cuerpo y crea cambios mensurables en el cerebro, aumentando el tamaño y la salud del órgano al tiempo que estimula nuevas vías neuronales y refuerza las ya existentes.

También habla del poder del nervio vago y de cómo el yoga es explícitamente una activación directa del nervio vago. El Dr. Stephen Porges desarrolló la Teoría Polivagal, haciendo hincapié en el papel del sistema nervioso autónomo -especialmente el nervio vago- en la regulación de nuestra salud y comportamiento.
Para saber más, vea este vídeo haciendo clic aquí.
Algunas preguntas para reflexionar relacionadas con su movimiento y bienestar:
- ¿Qué movimientos y actividades le gusta hacer?
- ¿Qué actividades podrías realizar con tus amigos, familiares o seres queridos?
- Para alguien que busca más conexión, ¿qué actividades puede utilizar para conocer gente nueva?
- ¿Qué le parece accesible en este momento?
- ¿Cuándo te ha sentado bien el movimiento? ¿Hay algo similar que puedas probar?
Gracias,

Allison LaRussa, B.A, CPS, RYT (she/her)
Associate Vice President of Health and Wellness